La vergüenza se apodera de una tierra que ha olvidado, sus orígenes. Decía Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, que “quien olvida su historia esta condenado a repetirla”. Esta extraña, laguna mental que se ha apoderado, de todos los dirigentes políticos, de Cataluña, y de muchos de sus ciudadanos, va a ser la condena inevitable de esta tierra, supuestamente sin pasado.

Cataluña, que históricamente a sido tierra cordial, y de oportunidades, para todos los que intentaron, prosperar, y que se a beneficiado, durante muchos lustros, de la mano de obra, del resto de España, ahora se vuelve, distante fría, y patética, ante todo lo relacionado, con la marca Hispánica.

Entonces la pregunta es concisa: ¿Ha sido Cataluña, una familia acogedora, para España durante estos años o ha sido el acto más hipócrita de la historia de la humanidad?

Que no olvide nadie, que hasta el siglo XIX, Cataluña solo era tierra, carcomida por la filoxera, y que jamás ningún dirigente, de Cataluña, fue capaz de crear un mínimo de esperanza para una tierra demacrada, y que si pudo industrializarse, fue gracias al capital americano, de nuestros antepasados emigrantes, que Cataluña creció gracias, al capital extranjero, y se mantuvo gracias a la mano de obra española. Y creo innecesario, que ahora nos pavoneemos, burdamente, creyendo que somos el motor de España, porque si lo somos, es gracias a ellos.

Creo que ha llegado el momento de hacer examen de conciencia, y que todos miremos hacia atrás en el tiempo, ya que todos, todos los catalanes, tenemos algun antepasado, extremeño, andaluz, castellano, asturiano, español. Hombres que dejaron su tierra por hacer la nuestra mejor.

Por eso mismo, me siento catalán por los cuatros costados, por que se que ahora recojo lo que muchos hombres sembraron, por que se que lo que tengo, es fruto de un trabajo común. Por que la tierra que ahora nos da de comer fue fértil gracias a grandes rios de sudor, de gente que quería lo mejor para sus hijos, que fueron nuestros padres, y olvidarnos de ellos es olvidarnos de nosotros.

Compatriotas catalanes no se olviden, por favor.