Todavía recuerdo, cuando salimos con nuestras cacerolas, ha manifestarnos contra la guerra de Irak. Todavía el retronar de los golpes en los peroles, con las cucharas de palo, suena dentro de mí. Anteayer, un joven soldado, de las fuerzas españolas falleció. Pero por lo visto, su vida es menor, no vale nada. Consentimos, que fallezcan, conciudadanos nuestros, sin mover un dedo al respecto, pero nos quejábamos, creando estruendo, cuando el señor Aznar se ruborizo en la foto de las Azores. Marchábamos hacia la guerra de Irak. Realmente, ahora me siento mal. Me siento sucio y mentiroso, y quizás reconozca que me equivoque, manifestándome contra la guerra de Irak. Ahora formo parte de la hipocresía nacional. Ahora me siento como un pelele utilizado, para conseguir un voto. Ahora puedo ver mucho más cruel la guerra de Afganistán, que la de Irak. Pero ahora nadie chilla, y se manifiesta, y nadie canta ya al unísono, aquello que fueran a la guerra los hijos de Aznar. Posiblemente sin verlo, y sin creerlo, me utilizaron, nos utilizaron a todos aquellos que creíamos hacer bien a nuestro país.
Pienso en mis adentros, que me han utilizado. Que he sido victima de una maquinaria superior, que me utilizo, por un voto. Me indigno conmigo mismo al pensar, que quizás a los que chillaba, y porque no decirlo tachaba, de insensibles, a lo mejor tuvieran razón, y que a los que creía justos y ecuánimes, fueran los que me engañaran. Ahora lamento, haber votado a estos señores que están en el poder. Ahora entiendo, que todo aquello a lo que me subleve, fuese lo correcto, ahora entiendo, que la oposición quizás, sea la opcion correcta, ya que por lo menos, respeta la voz del pueblo, y no se dedica a captar votos, echando a la gente a la calle.
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