España, todavía sigue, perpleja ante el asesinato de Marta del Castillo, y el rufián, que la asesino, según reconoce, pero que no recuerda que hizo con el cuerpo. Realmente esta clase de crímenes, que recuerdan lo más oscuro de la España negra, son atrocidades inhumanas que golpean directamente a la sociedad, se mofan de la justicia, y merman la moral de unos padres muy castigados.

Del dolor no voy hablar, y creo que nadie debería hablar, solo los que han pasado por situaciones parecidas, son los que tienen derecho a hablar, sobre este tema tan espinoso, y delicado para los familiares.

Donde si me voy a meter, es en la mofa de este individuo hacia toda la justicia española. Entiendo que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Entiendo que los detenidos sean personas, y que tienen derechos, y más cunado son presuntos. Pero no logro entender, que un veinteañero canijo, sea capaz de mantener a España en jaque durante más de un año. Este joven imberbe se ha reído de todo el sistema judicial español, y no se ha hecho nada, absolutamente nada para evitarlo. Si el delito es confeso, ya no se puede ser presunto. Lo normal aunque cruel, y anticuado que pueda parecer, es dar libertad a las autoridades para que tomen cartas en el asunto, y no me refiero encarcelamiento preventivo ni demás memeces. Me refiero que debieran usar la fuerza para que confiese donde esta el paradero del cuerpo, porque como asesino debió ocultarlo. Lo que no puede ser es que se esconda en un vacío legal, que lo haga estar fuera de la ley, y viva en ese limbo de la justicia. Eso es impensable. Se debe dar libertad de actuación a las autoridades, para que sonsaquen a cualquier precio las informaciones precisas, y no dejar que se esconda en una conejera de la ley.

Después cuando sea juzgado, que todo indica que, será por jurado popular, caerá sobre el una pena muchísimo mas dura que la que dictaría cualquier juez, porque la capacidad de justicia humana no ni ecuánime, ni objetiva.

Mano dura al que reconoce que asesino a una jovenzuela, y no desvela la ubicación del cuerpo, para evitar a la ley. Vergüenza. Donde hay pruebas hay delitos, y los delitos deben pagarse. Y desgraciadamente, las vidas no valen todas igual. A mi por ejemplo me apena que Marta del Castillo, haya sido asesinada, pero no me apenaría que el joven juguetón Carcaño, pereciera en manos del padre de Marta del Castillo. ¿Demuestra esto que no todas las vidas valen lo mismo?